Un verano en San Bernardo, Gabriel está cavando un pozo sin ayuda de palitas ni baldes. Mientras sus hermanos juegan al tejo con la mamá, el papá está haciendo crucigramas.
Gabriel: Mirá pa! el pozo grandísimo que hice. (Entre risas) ¿Puedo enterrarlo a martin?
Padre: (Se levanta de la reposera) No creo que martincito te deje! Pero si seguís cavando hasta te vas a encontrar con un poco de agua.
Gabriel: ¿Con agua? (No sale de su asombro)
Padre: Claro, debajo de la arena seca hay otras capas de arena más húmedas, es porque absorbieron agua!
Gabriel: Entonces, si yo empiezo a cavar mucho mucho ¿encuentro agua? (Confirmando su curiosidad)
Padre: Fijate en tu pozo como ya te empieza a costar sacar la arena y se te pega más en la ropa; es porque tiene agua.
Gabriel: Uno cava y encuentra un poquito de agua. ¿En serio?
Padre: En serio, gabi! (Sonrisa complice)
Gabriel: y pero entonces ¿cuánta gente tuvo que cavar para hacer el mar? ¿eh pá!?
TELÓN