Jul
29
    

Es este el comienzo del prólogo del libro que todavía no he escrito, para quien se encargará de sumergirse en el mismo. Con menos suerte para su autor, sea un bollo de papel en el tacho o en los tiempos de hoy un archivo word en la papelera de reciclaje. Ojalá y este es mi deseo, sea un texto terminado y esperando ser leido.

Es rara la antelación a realizar un producto literario. Digo un producto porque no deja de ser fruto del trabajo de los engranajes mentales humanos; no hay una fórmula matemática para imaginar una historia, condimentarla de experiencias reales y de visiones prestadas y transformarla en papel.
Se siente un escalofrío, casi comparable, como el que sintió quién alguna vez votó con convicción.

No tengo a ciencia exacta, una idea del tiempo que me llevará sumergirme en este nuevo mundo; pero prometo y dejo sentado poner todo mi amor y pasión a esto que he descubierto como expresión. Una vez más soy el nene que agarra la guitarra de su abuelo por primera vez, imaginando que saca miles de acordes.







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